Durante varios meses me estuvo acompañando un estado de ánimo asqueroso, mezcla de varias cosas: indiferencia desganada, autoenojo, frustración, y en menor mediada, tedio por la rutina vaga y sin desafíos. Recuerdo cuando agarré este auténtico catarro, allá por noviembre del 2006. recuerdo que me encandilé (el que entiende entiende) ante un mundo maravilloso al que por su propia naturaleza hiper social no podía acceder yo en la plenitud que deseaba. La verdad es que nunca tuve la intención de socializar mucho, sino de desarrollar mi habilidad social sin involucrarme, pero acabé por tentarme. y naturalmente debía suceder lo que sucedió. antes y luego de eso adopté una postura actitudinal (cattarro)
un poco desagradable. finalmente eso me hacía tender hacia un "me da igual". me frustraba el no poder acceder en plenitud a aquel encandilante entorno. poco a poco fui descubriendo lo absurdamente ambisioso de mi deseo; fui descubriendo las intrincadas, complejas, abundantes y delicadas redes que unían a la gente, redes que no podía esperar hacer en poco tiempo ni fácilmente. de ahí vino el desdén más asfixiante que ha sido sobre mi, qué es intentar empresas que se saben inviables, bajo mis ambiciones.
ahí va un producto de aquel tiempo...
Queso compro en la tienda
nada de leche tiene,
y un atún que no es atún.
Sonrisa finjida
en la cara de quien me atendía,
parecía que le asqueaba el día.
Tome mi carrito y lo pasé por caja,
la señora indiferente me dijo buenos días,
como dicen las reglas de cortesía.
todos seguían en lo suyo
al sonar de los “bips”:
el cabro de azul enbolsaba,
la señora miraba la pantalla,
el perro de afuera orinaba la reja
el ladrón robaba en el pasillo
y el guardia en la puerta
con un cabo lo esperaba.
Mientras yo veía los caldos que se cocinaban
en mi olla... y todo sigue como está.
Parece que me llevé mal el vuelto,
pues la señora me llamaba a voces
para que de la mano le quitara un billete;
eso ya no importa,
no moriré si para el bus
la chaucha anda flaca...
los gritos se fueron de a poco apagando,
sin que a nadie le halla importado,
todos en lo suyo
van caminando,
pensando en sus cosas,
qué se yo qué serán.
Eran como sordos
¿Cómo ese chillar no los perturbó?
Ellos van en lo suyo.
voy por la calle ediente y ruidosa,
en la hora sin sombra.
Caras tristes y estresadas se ven saliendo
con desesperación desde los ternos,
o desde las blusas, si ése es el caso.
Llenan las gentes las veredas
no había donde un pie pusiera.
Otras caras se ven ligeras, sorientes y trabajadas,
brillando desde toda clase de telas.
Algunos no ven el sol,
pero lo saben allí en lo alto
por el sudor que baja hasta sus manos tiesas
en un vaso.
Cada uno en su universo
haciendo lo que han querido deber hacer.
Choco contra alguien mientras camino
nada pasa, ni fea mirada,
ni gratas palabras.
Sigue como si nada,
nada nada nada.
El pez es flojo,
nada, sólo nada.
La nada, nada genera.
Los seres causan mientras son.
пʼятниця, вересня 28, 2007
Підписатися на:
Дописи (Atom)
