Aún me pregunto quién fue el “genio” al que se ocurrió describir a la sensación de enamoramiento de forma tan vaga, simple y burda con la frase “mariposas en la guata”. Quién fue el Genio?? Creo que recurrió a una metáfora bastante ingeniosa, pero que fue tan apropiada, por lo poco que hace pensar y por lo poético que se escucha, que terminó por convertirse en un concepto sintomatológico bastante aceptado por la sociedad contemporánea para describir el mentado estado.
No comprendo cómo aún hoy en día se acepta y se usa tan mediocre descripción sintomática del mentado estado, valga la redundancia. Soy partidario de la sanidad de todos los ámbitos humanos, así de la expresión como del sentir... Y podrán decirme que soy un loco o un psicópata al pretender controlar el sentir de la gente. Pero tengo la firme certeza de que todos los actos, conductas y reacciones, sean éstos buenos o malos, tienen una raíz mental. Y muchos podrán concordar conmigo en esta afirmación, pues esto se da en la gran mayoría de las personas.
¿Se han tomado el trabajo de escuchar las canciones románticas que entregan sustento a las mentes de nuestros jóvenes? (lo pregunto como si no fuera uno, y lo soy, ja ja ja) Hay algunas letras que cantan “yo moriría por ti”; les indican cómo se deben sentirse cuando están enamorados. Primero: ¿de verdad están dispuestos a morir por un amor? ¿es que acaso no valoran el regalo de sus vidas?¿Es que acaso su autoestima llega a ser “negativa” de tanta humillación que se debe sufrir para agradar al objeto de nuestros sentimientos? Estar enamorado, siéntase uno como se sienta, no deja de ser una bella experiencia. Pero lo difícil (mas no imposible) es no volverse adicto a la relación, o incluso, al sentimiento, cual emo... Lo que me dice esta letra es que debo agradar a la persona a toda costa, como si fuera un adicto en busca de su dosis. Existe algo llamado autoestima y otra llamada dignidad. Además, sólo Uno merece tales sacrificios, aunque sean otros los que pide, como que sea lo primero en nuestras vidas, cosa muy difícil, pero no imposible de lograr. Segundo: ¿De verdad todos nos sentimos así cuando estamos inmersos en un enamoramiento? Ciertamente no (yo, por ejemplo). Hay personas que saben hasta donde es sano querer a la otra persona y cuando se vuelve una obsesión. Pero son pocos especimenes los que lo logran. De esta forma, el bienestar emocional siempre tendrá un grado de turbiedad. Admitámoslo: son muy pocas las relaciones de pololeo, noviazgo, matrimonio, etc que no tenga una traza de insalubridad emocional. Ejemplos de esto son las relaciones donde uno de los dos lleva la relación, relaciones de dominancia de uno sobre otro, relaciones muy absorbentes, relaciones violentas, etc. Entonces, ¿se supone que, según estoy argumentando, la música tendría una gran incidencia sobre las relaciones? No, lo que quiero decir es que las músicas que escuchan nuestros jóvenes inciden en la forma en que ellos asumen las relaciones sociales de índole emocional.
La forma en que esto incide sobre sus mentes es intrincada de analizar, pero haré mi mejor esfuerzo.
Remitámonos ahora a sus mentes. Seguro les interesan mucho más las relaciones sociales y emocionales que el estudio y el futuro. Aunque no sea así la mayor parte del tiempo, es indudable que durante algún tiempo les pareció así. ¿O no? Bueno, en un estado así lo que uno menos quiere es pensar en cosas complejas. En parte, por esto, existe un gran índice de indeterminación sentimental. Yo le llamo así al estado en el cual uno no sabe exacta y certeramente lo que siente por algo o por alguien. Típico. Pero eso lo trataré en el futuro. Por causa de tal estado no procesamos lo que escuchamos (me englobo), razón también por la cual nos identificamos con canciones con las que no nos identificaríamos si estuviéramos en el completo dominio de nuestras facultades mentales. Como digo, son pocos los que no pierden el control sobre sí mismos en ningún momento, ya sea porque son muy fríos o calculadores. Entonces ya tenemos el siguiente panorama: alguien con la mente desprotegida es presa fácil de cuánta basura insana que es comunicada a través de la música, sobre todo en el ámbito emocional. Como nosotros tenemos nuestras mentes emborrachadas de amor (por nuestra desmedición en su consumo), no procesamos ni tomamos el peso de lo que aceptamos se instale en nuestras cabezas. E inconscientemente lo adoptamos como la forma estándar de sentir. Todo esto se refleja en las relaciones, enfermizas muchas veces, sostenidas por algunos individuos.
Ahora llegué al lado que me interesa. Lo más terrible de todo no es que inconscientemente sintamos como se nos indica que es correcto en la música y demás tipos de expresión humana. Lo más terrible es que por comodidad simplemente adherimos a una forma de sentir masiva, colectiva, de arrollados de individuos, etc, etc. Lo más terrible es sentir de forma no sólo congruente, sino similar (acuérdense de geometría) al otro tipo que está junto a vosotros esperando la luz verde en el semáforo o en una cola del banco o del baño público. Algunos se preguntarán ahora que tiene esto de malo...es muy probable. Tengo la sólida certeza de que es mucho más conveniente sacar a aflorar la creatividad que llevamos dentro, y crear nuestras propias expresiones, que nos identifiquen plenamente, sea en el ámbito que sea. O, por último, realizar un serio filtrado de expresiones, con el fin de encontrar la que mejor nos calce e identifique. Como se ve en el caso de la metáfora citada al inicio de este artículo ocioso y carente de investigación, ésta es una de las cosas que son tomadas masivamente como elementos identificadores. La verdad, ésta no es peligrosa de ninguna forma. Pero es el buen asidero que encontré para atacar el tema. La expresión “mariposas en la guata” es inofensiva ideológicamente. Pero es de una naturaleza similar a algunos elementos identificadores de índole ideológica más peligrosas, como las que se expresan en muchas canciones de “el otro Yo”, entre otros más de indigno nombramiento.
Ahora ustedes se preguntarán “Cuál es la obsesión de este tipo por el sentir de la gente?” Mi “obsesión” (me niego a creer que es eso) se debe a que he vivido en carne propia el poder que tiene un cerebro desprotegido y vulnerable a cualquier mugre de propaganda (compréndase propaganda como la divulgación de ideas). Todo acto, actitud y pensamiento (a estas tres sólo las separa un delgado hilo) tiene un motor mental. Y si la mente, que está al inicio de la cadena del actuar, está sucia, ensuciará todo lo realizado durante el proceso, dando como resultado pensamientos y actos de los que muy pocos se podrían alegrar. Entonces, si empezamos con un mente sana, todo el resto será sano. Así de “simple”.
Me despido. Hasta la próxima.
